Capilla Sacramental de San Mateo

lLa construcción de la Capilla Sacramental de la Parroquia de San Mateo de esta ciudad de Lucena, se comenzó el día 16 de Agosto del año 1740, según proyecto de D. Leonardo de Castro, presbítero, natural de Lucena, célebre arquitecto y pintor singular. La decisión de la construcción de esta capilla fue tomada en junta general de la Archicofradia del Santísimo Sacramento de esta ciudad, siendo hermano mayor de la misma D. Fernando Recio Chacón de Rojas, corriendo el coste de dicha construcción a cargo de la cofradía. Tan magno proyecto tuvo que ser realizado en un dilatado lapso de tiempo, siendo terminada el día de San José del año 1772, es decir, su construcción duró treinta y dos años. En Julio del año 1742 quedaron las paredes hasta la altura de cinco varas, y en Noviembre de 1743 quedó colocada la ultima cornisa que se echó de jaspe. La magnifica madera para la armadura de la cúpula fue adquirida en Agosto de 1746, en esta misma fecha se colocó el balcón de la Sala de Juntas. En el año 1749 quedó totalmente terminada la media naranja.

En el año 1751, se labraron las muy artísticas pechinas destinadas a los cuatro evangelistas, situadas en las cuatro esquinas de la Capilla, y en ese mismo año se trajeron de Sevilla las soberbias cornucopias y todos los espejos y espejitos que adornan las paredes. En 1763 quedó terminada la maravillosa portada que da acceso a la iglesia, pagándose por ella 23.787 reales de vellón, y en 1768 fueron traídas de Ubeda las magnificas esculturas de los evangelistas, ejemplares perfectos del arte barroco ejecutados por el escultor de Jaén, José de Medina. En 1771 se colgaron las grandes puertas de la portada de acceso a la iglesia modelo de lo mas perfecto salido de manos del gran maestro carpintero lucentino Agustín Díaz. os tres grandes óleos que adornan las paredes con asuntos eucarísticos, fueron ejecutados por unos pintores romanos que casualmente se encontraban en Lucena por aquella época. El día dos de Mayo del año 1772 tuvo lugar la bendición y dedicación del nuevo sagrario, que se hizo con toda solemnidad y participación de clero y seglares, cofradías con sus estandartes y hermanos mayores a la cabeza, así como los diputados presididos por el corregidor. Los actos y fiestas organizadas en la ciudad, por tal motivo, se desarrollaron durante varios días, hasta el 13 del mismo mes de Mayo.

 

Caracteristicas de la construcción

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El Sagrario de San Mateo no se distingue por grandes complicaciones o sutilezas de la planta. Es una construcción octogonal que se agrega a la iglesia. Por fuera, el Sagrario está dividido en dos cuerpos de forma distinta, lo que acentúa el contraste entre ellos. El inferior, de robusta cantería es de planta octogonal, mientras que el superior, mas ligero y elegante es de aspecto circular. La cubierta es cónica, revestida de tejas vidriadas.Al igual que tantos otros edificios en esta parte de Andalucía, se caracteriza por la sobriedad de la envoltura exterior en contraste con la fastuosidad del interior. Este ejemplo lucentino no se destaca por la importancia concedida al elemento puramente tectónico. El alzado, de proporciones singularmente acertadas, carece de efectos de masa, espacio e iluminación. El dramatismo se consiguió de otro modo: por medio del esplendor de su revestimiento decorativo. Esta obra se construyó en una época en la que la prodigalidad ornamental estaba en apogeo. Se emplean mármoles policromos pero los materiales favoritos son la madera y el estuco. Aunque, como se ha dicho antes, el interior se impone más por su decoración que por sus valores tectónicos, no se prescindió de estos últimos. El Sagrario de San Mateo conserva integro el léxico de la arquitectura clásica: pedestales, soportes, entablamentos, pechinas, arcos… Sin embargo no cumplen ninguna función constructiva. El papel de las pilastras y demás elementos tectónicos es esencialmente escenográfico, para infundir orden y disciplina a una obra concebida en términos primordialmente ornamentales.

Por consiguiente, en este interior los propios elementos tectónicos forman parte de la decoración. En esta obra, por el contrario, hallamos que el decorador se aparta de los preceptos tradicionales. Se puede decir que la escuela lucentina no sigue de una forma claramente definida a ninguna de las dos escuelas que más pueden influenciarle (la sevillana y la granadina) sino que tomará elementos de una y otra.

sm_parr2De toda la decoración interior, la de la cúpula, que se llevó a cabo primero, es la que resulta mas clara y lógica en cuanto a su ordenación, quizás porque mejor conserva la impronta de Leonardo de Castro. Presenta una serie de motivos superpuestos consistentes en trozos de cornisamento, volutas, cartelas, pinjantes, estípites y molduras. Conforme bajamos en el espacio, advertimos como durante los años que dura su terminación, influyen distintas tendencias. El octógono está concebido mas bien como superficies planas para recibir el revestimiento decorativo, consiguiendo un resultado muy prismático. También se acudió al léxico naturalista, festones, frutas, flores, guirnaldas, veneras y hojas de acanto.

Posteriormente surge un renovado interés por la planta movida, por el claroscuro y por los efectos de masa y espacio. La decoración se fue desligando del armazón geométrico y cobrando mayor vuelo. Pero la emancipación completa se alcanzó más tarde con la llegada de la rocalla o estilo chinesco. La aportación de Pedro de Mena introdujo numerosas complicaciones, como dos tipos distintos de ornamentación y dos tipos distintos de pedestal. Existen grandes pinturas sin demasiada calidad, sin embargo, la obra escultórica es muy aceptable. Esta se debe a dos grandes maestros Pedro de Mena y José de Medina. Uno de los rasgos mas llamativos de esta capilla sacramental es la policromía. Para los fondos se utilizan el color rojo y el azul ultramar y celeste, mientras con el oro se pretende dar mayor riqueza al conjunto. Se ha querido ver en el Sagrario de San Mateo una manifestación de lo que se ha llamado barroco popular. Entendiéndose como reflejo de la Fe y de las aportaciones de todo un pueblo, y también en el sentido de que lo llevaron a cabo personas oriundas del pueblo con escaso contacto con los grandes centros metropolitanos. La Capilla Sacramental de San Mateo se distingue por la exquisitez de su factura, resultado de la intervención de artífices de singular destreza. Esta obra resulta una portentosa estancia de la más primorosa suntuosidad.